martes, 6 de marzo de 2012

Frutos de la corta vida de Iqbal Masih

Esta noticia nos muestra que las realidades más duras de nuestro mundo, no tienen porqué perpetuarse hasta el infinito pero es necesario no quedarse indiferentes, como Craig Kielburger hizo aunque solo tenía doce años.


Iqbal Masih tenía cuatro años cuando su padre lo cedió a una fábrica de alfombras de Punjab a cambio de un préstamo para pagar la boda de Aslam, el hijo mayor. Era un hecho habitual: los hijos menores eran entregados a cambio de préstamos, para casar a los mayores. Para la madre de Iqbal, una campesina pobre, conseguir el dinero para la boda de Aslam era una obligación: reunir una suma apreciable para permitir que su hijo Aslam se pudiera construir una casa o adquirir tierras antes de casarse. En aquellas circunstancias, Iqbal y Patras, el otro hermano menor de Aslam, debían mostrase solidarios con su hermano mayor.
En estos casos, los patronos de las fábricas recuperaban el dinero prestado descontando una parte del salario mensual acordado con sus obreros esclavos, o con su familia en el caso de menores, lo que forzaba a los trabajadores a permanecer a su servicio hasta la restitución total de la deuda. Pero a los patronos les alegraba ver a los trabajadores o a las familias de los menores pedir nuevas cantidades antes de que el miserable salario hubiera redimido la deuda anterior, ya que de esta forma la deuda no se amortizaba nunca. Al contrario, crecía, y el patrón se podía seguir beneficiando de aquel trabajo en condiciones de esclavitud.


Fue en estas circunstancias que en 1987 Iqbal empezó a trabajar más de 12 horas diarias haciendo alfombras para devolver el préstamo familiar, pero a causa tanto de los leoninos intereses que había impuesto el amo sobre el préstamo, como de los nuevos préstamos solicitados por el padre, la deuda se iba haciendo cada vez mayor, hasta que llegó a las 13.000 rupias años más tarde, el 1992.

Entonces, Iqbal conoció a Ehsan Khan, un luchador contra el trabajo esclavo.
Iqbal aprendió de Ehsan Khan a no tener miedo de denunciar la situación de los niños tejedores de alfombras. Y a partir de 1993 se convirtió en un líder infantil que denunciaba las condiciones laborales, los horarios y el régimen de esclavitud en el que viven aún los niños trabajadores en algunos telares de alfombras, numerosas asociaciones humanitarias comenzaron a prestar oídos a una situación que contravenía los derechos infantiles .
A pesar del riesgo que adquiría a causa de su combatividad y creciente notoriedad, a pesar de las amenazas de muerte que recibió, siempre rechazó la escolta policial, incluso se negó a trasladarse a la capital o a un lugar más seguro. Prefirió quedarse entre los suyos.
 
Iqbal en alguna ocasión había dicho que quería llegar a ser abogado, para poder defender con más eficacia su causa. Pero un año más tarde, en 1995, mientras iba en bicicleta, fue asesinado de un disparo.


Pero en Canadá, alguien al enterarse no quedó indiferente

Craig Kielburger es ahora el fundador de Free the Children, un movimiento internacional (en el que muchos de los miembros son niños) que lucha contra la explotación de los niños y busca audiencia para su causa. La sede central de esta organización es su propia casa en Tornhill donde colabora en otros proyectos junto con su hermano Marc.
Craig se ha entrevistado con presidentes de multinacionales, premios Nobel, el y, ha sido entrevistado en televisiones, ha dado la vuelta al varias veces, visitando a niños esclavos, dando conferencias en las que denuncia historias de niños obligados a trabajar o en situación de esclavitud. Da informes, como por ejemplo de inspecciones de en las que se han descubierto obreros infantiles en subcontratistas de fábricas de zapatos de Estados Unidos; explica la relación explotación-beneficio... lucha día a día por la liberación de los niños. Le alaban como al "Mozart de los derechos humanos", pero él insiste: "Mi tarea es difundir noticias que he oído en Calcuta, Bankog o Río, historias de niños que no tienen voz".

Noticia recogida por Encarni

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