miércoles, 19 de abril de 2017

“Si aumentas la conciencia, los cambios en tu vida vienen solos”

Jon Kabat-Zinn, biólogo molecular, investigador y promotor de ‘mindfulness’ en Occidente
Tengo 72 años. Catedrático de Medicina en la Universidad de Massachusetts. Llevo 47 años casado, 3 hijos y 3 nietos. Debemos aprender a vivir juntos con nuestras diferencias. La diversidad es una fuerza positiva. Me interesa la experiencia directa de la interconexión, pero no las creencias

Mi madre, que vivía conmigo, murió a los 101 años. Los últimos 25 años con ella fueron una delicia.

¿Por qué?

Era pintora y a medida que envejecía experimentaba el mundo como Monet: veía formas de luz que la mayoría no observamos. Mi padre era un científico de renombre mundial, experto en el sistema inmunitario. La suya era una polaridad muy interesante.

Polaridad que usted ha integrado.

Cierto, descubrí la meditación zen a los 21 años y desde entonces he investigado de manera científica las capacidades del mindfulness (atención plena) para sanarnos. He demostrado la eficacia de una práctica espiritual milenaria y la he puesto a caminar en Occidente.

¿Por qué le dio por meditar?

En aquella época trabajaba en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) con el premio Nobel Salvador Luria. Estábamos desarrollando la comprensión del genoma, todo era muy interesante, pero me sentía infeliz. En el MIT se desarrollaban armas para el ejército y estábamos bombardeando un país, Vietnam, que ni siquiera tenía fuerza aérea.

Momentos turbulentos.

Philip Kapleau, experiodista, explicó en la conferencia que tras cubrir los juicios de Nuremberg comenzó a tener terribles jaquecas que consiguió sanar retirado en un templo zen. Empecé a meditar una hora diaria para comprobar si eso era posible y nunca lo he dejado.

¿Cómo consiguió aplicarlo a la ciencia?

Tuve suerte, se abrieron puertas que me permitieron crear la Clínica para la Reducción del Estrés y el Centro de Atención Plena para la Medicina en la Universidad de Medicina de Massachusetts.

Sus colegas le debían de mirar raro.

Sí, pero obtuve resultados contundentes e inapelables. Desarrollé un programa (Rebap) para la reducción del estrés basado en la atención plena y en 1982 publiqué mi primer artículo científico sobre los beneficios en pacientes con dolor crónico y estrés. El año pasado se publicaron 674 artículos, es un crecimiento exponencial. Ha llegado el momento.

¿Qué propone usted?

La conciencia plena se ejercita prestando atención de manera activa en el momento presente y sin juzgar. Desarrollar la capacidad de abrazar la realidad de las cosas es curativo y transformador, cambia nuestro cerebro, tal como demuestran las investigaciones neurológicas.

Habla usted como un gurú.

Nuestro programa no tiene nada de alternativo, formamos parte de los departamentos de medicina y tenemos pruebas científicas. Los pacientes consiguen controlar el dolor crónico, la ansiedad, el pánico y paliar los efectos del cáncer o enfermedades del corazón, pero yo se lo recomiendo a cualquier persona.

Implica un cambio de vida.

Si aumentas la conciencia, los cambios en tu vida vienen solos. Requiere disciplina, pero lo más curioso es que no hay que hacer nada. Lo que propone la atención plena no es que uno cambie su vida, sino que se enamore de ella.

Sugestivo.

La atención plena te da otra manera de sostener tu experiencia desde la presencia, algo que no nos enseñan en la escuela. Te enseñan a pensar, pero a menudo el pensamiento no nos es útil a la hora de solucionar problemas vitales.

¿La atención plena lo consigue?

Hemos documentado los cambios experimentados por 20.000 pacientes que han seguido el programa de ocho semanas en nuestra clínica, y que en el mundo son millones de personas.

¿Meditar nos cambia el cerebro?

Regiones que tienen que ver con el aprendizaje y la memoria se ensanchan. La amígdala, la zona del cerebro que reacciona a las amenazas y secuestra la atención, se refuerza; se mejoran las conexiones neuronales e incluso se dan cambios en el genoma.

¿Se activan y desactivan genes?

Sí, por ejemplo los genes que tienen que ver con procesos inflamatorios y por tanto con el cáncer se inhiben. Y hemos comprobado que la densidad y el tamaño del cerebro, que se encoge con los años, deja de hacerlo si meditas.

¿Qué hay que entender?

Lo más difícil de entender es que no hay que hacer nada. No se trata de intentar cambiar, se trata de en lugar de vivir dormido, vivir despierto.

Siempre hay cosas en tu vida que no acaban de gustarte.

Ahí es donde la meditación funciona, porque el hecho de que te gusten o no depende sólo de tus pensamientos. La depresión está causada por una desregulación en el pensamiento, empiezas a rumiar y entras en una espiral negativa que acaba en trastorno.

¿El mindfulness lleva la atención a esos pensamientos negativos?

Si abrazas ese pensamiento, ya no continúa reproduciéndose. Sabemos que una mente distraída es una mente infeliz. Debemos acceder a la conciencia, un tipo de inteligencia innata de la que sabemos poco pero conocemos su poder.

Tenemos sólo algunas piezas del puzle.

Suficientes como para saber que la relación que mantenemos con nuestro cuerpo, nuestra mente, pensamientos y emociones, instante tras instante, nos aporta, si es la correcta, salud, bienestar y sabiduría. El cultivo de la atención plena es un acto radical de cordura, amor y compasión por uno mismo.
fuente: http://www.lavanguardia.com/lacontra/20160611/402426129962/si-aumentas-la-conciencia-los-cambios-en-tu-vida-vienen-solos.html?utm_campaign=botones_sociales&utm_source=facebook&utm_medium=social#&utm_campaign=botones_sociales&utm_source=facebook&utm_medium=social&utm_campaign=botones_sociales&utm_source=facebook&utm_medium=social 

domingo, 26 de marzo de 2017

Aidan Dwyer , genio de 13 años

Aidan Dwyer es un niño estadounidense de tan solo 13 años, que realizó un diseño de paneles solares súper eficiente.
La inspiración le llegó a Aidan en un paseo a las montañas, donde se dio cuenta que había un patrón en las ramas de los árboles, que después descubrió – como lo hiciera el naturalista Charles Bonnet en 1754 – que estaban ordenadas según la sucesión de Fibonacci.

Intrigado por esta especie de secuencia que se repetía, el jóven se puso a hacer cálculos y el resultado no fue otro que la Secuencia de Fibonacci, una serie de números descrita en el siglo XIII por el matemático italiano Leonardo de Pisa (Más conocido como Fibonacci) que sirve para describir patrones en multitud de elementos de la naturaleza.

Comparó la capacidad de capturar energía solar con el orden tradicional en el que se ponen los paneles sobre el techo de una casa. Para ello trató de replicar una rama de roble usando un tubo de PVC y paneles solares.
Lo que descubrió fue que los árboles son más eficientes que los techos de las casas al conseguir energía.

Lo que hizo primero fue analizar los árboles, determinando el patrón en que están organizadas sus ramas y hojas. Realizo una copia en un software y construyó un sistema de paneles solares. También, colocó otros paneles uno al lado de otro con un ángulo de inclinación de 45 grados.
Después conectó un medidor a cada modelo para que pudiera monitorear el voltaje.

El resultado fue que el modelo ordenado como árbol generó más electricidad, un 50 por ciento más que el panel estilo techo.
fuente:   https://barcelonaalternativa.es/

viernes, 3 de marzo de 2017

NO PODÍA TENER HIJOS ASÍ QUE DECIDIÓ PLANTAR ÁRBOLES EN LA INDIA

Cuando Saalamurada Thimmakka y su esposo Sri Bikkala Chikkayya se enteraron de que no iban a poder tener hijos se sintieron completamente abatidos. La verdad es que no es fácil tratar el tema de la infertilidad en las zonas rurales de la India, donde las mujeres son discriminadas y excluidas por este motivo. Por eso mismo, la pareja decidió llenar el vacío que significaba no poder dejar descendencia.

Veinticinco años después de recibir la triste noticia, Saalamurada Thimmakka comenzó a plantar árboles. Primero empezó con unos pocos, pero poco a poco se convirtieron en cientos. Se estima que el bosque que llegó a plantar cuenta en la actualidad con más de 300 árboles, a los que esta mujer cuida como si fueran los hijos que nunca tuvo.

“Era mi destino no tener hijos. Y por eso, planeé plantar y criar estos árboles y obtener bendiciones. Hemos tratado a estos árboles como a nuestros hijos. Estoy muy feliz de verlos a todos. Hemos cuidado ellos con amor y estoy feliz y orgullosa”, explica en una entrevista a la CNN.

Este verdadero pulmón verde creado por Saalamurada Thimmakka y su difunto marido se extiende por cuatro hectáreas a ambos lados de la carretera, desde el pueblo de Thummakka de Hulikal a Kudur. Un verdadero logro considerando que esta es una zona árida y con pocas precipitaciones.

El esfuerzo ha sido enorme pero ha valido la pena. Después de trabajar todos los días en el campo, Thimmakka —hoy de 105 años— cavaba la tierra y plantaba los pequeños árboles. Luego tenía que trasladar agua desde varios kilómetros para regar cuatro veces por semana.


Esta notable mujer ha recibido varios reconocimientos y el respeto de toda la comunidad ambientalista. Se ha creado una fundación en su nombre, su historia forma parte de los planes de educación de la India, le han dedicado hasta un poema y, frecuentemente, recibe invitaciones para plantar árboles en distintos lugares de su país.

Sin duda, una historia inspiradora que demuestra que es posible crear vida de muchas maneras diferentes.
Fuente:https://www.veoverde.com/2016/11/a-ella-le-dijeron-que-no-podia-tener-hijos-asi-que-decidio-plantar-arboles-a-lo-largo-de-la-india/

gentileza de : https://muhimu.es/medio-ambiente/le-dijeron-que-no-podia-tener-hijos-decidio-plantar-arboles-india/

jueves, 23 de febrero de 2017

Bruce Lipton . “Los pensamientos curan más que los medicamentos”

Reclama una nueva medicina, la que tenga en cuenta la capacidad de curar de la energía, mucho más eficaz que los medicamentos. Bruce Lipton (Estados Unidos, 1944) ha conseguido aunar ciencia y espíritu. No es poco mérito el suyo si tenemos en cuenta lo “alérgicos” que son los científicos a los temas trascendentales. Es doctor en Biología Celular y fue pionero en la investigación con células madre. Sus estudios sobre la membrana celular y las modificaciones de las células según el entorno sentaron las bases de la nueva epigenética. Sus descubrimientos (que iban en contra de la opinión científica establecida de que la vida es controlada por los genes) y el estudio de la física cuántica le han llevado a criticar duramente la medicina convencional. Es autor de libros como La biología de la creencia y La biología de la transformación.
Usted asegura que la medicina convencional va por muy mal camino. ¿Tan peligrosos son los medicamentos que nos recetan?


Nos dan medicamentos para la enfermedad, pero esto causa muchos problemas en el cuerpo. Porque esta medicina basada en la farmacología no entiende cómo está interrelacionada toda la bioquímica del organismo. Cuando tomo una pastilla química y la introduzco en mi cuerpo, no solo afecta a aquel lugar donde tengo el problema, sino que afecta a muchas otras cosas a la vez. Son los llamados “efectos secundarios”. Pero, en realidad, no son secundarios sino directos. No entienden que el efecto de las drogas no solo crea un efecto sino múltiples. Según las estadísticas en EEUU, ¡los fármacos matan allí a más de 300.000 personas cada año! Y esas personas son muchas más que las que mueren por tomar drogas ilegales. Hay algo que no funciona en la ciencia médica. Hace algunas cosas bien, como la traumatología, pero está matando a mucha más gente de la que ayuda. Tiene que aprender cómo funcionan las células.
¿Y qué ha descubierto sobre las células pero que no tiene en cuenta la medicina?


Yo ya trabajaba con ellas en los años 60. Fui un pionero porque en esa época había muy poca gente trabajando en ello. Y un experimento que hice en esa época cambió la idea que tenía del mundo. Puse una célula madre en un plato petri y, como cada diez horas se divide en dos, al cabo de dos semanas, tenía miles de células, todas idénticas. Luego cogí algunas de ellas, las coloqué en otro plato y cambié el entorno celular (son más como peces porque viven en un entorno fluido). Cambié la química en ese plato y ahí formaron músculo. Después, cogí otras del primer plato y las puse en un entorno diferente, y se formó hueso, y otras se convirtieron en grasa al volver a cambiar el entorno. Entonces, la pregunta es muy sencilla, ¿qué controla el destino de las células? Todas eran idénticas, lo único que era diferente era el entorno. Cuando cojo células sanas y las coloco en un entorno nocivo, la células enferman y mueren. Si un médico las mirara, diría: “¿Qué medicina hay que darles?” ¡Pero no hace falta ninguna medicina! Les cambias el entorno nocivo, las colocas en uno sano y saludable y las células sanan. Los humanos somos una comunidad de 50 trillones de células, por tanto, la célula es el ser viviente y la persona es una comunidad. ¡El humano es un plato petri cubierto de piel!
¿Cuál es el entorno de la célula que hay que cuidar?


Dentro de mí hay 50 trillones de células y el entorno celular para nosotros es la sangre, por ello la composición de la sangre cambia el destino de la célula. ¿Y qué controla la sangre? Pues el sistema nervioso, que crea una química diferente según el sistema exterior. La célula y el ser humano son la misma cosa. Por ello, si pongo al ser humano en un entorno nocivo, igual que la célula, también enferma. Si lo trasladas a un entorno sano, entonces sana. Por tanto, la medicina culpa a las células por la enfermedad y trata de cambiar la química de las células, pero ese no es el problema, el problema es el entorno. Y si cambias a la persona de entorno, sin medicamentos, el cerebro cambia la química. El cerebro de la célula y el de la persona leen y entienden el entorno.
En un entorno sano, ¿nos curamos automáticamente? ¿Así de fácil?


No es tan fácil, porque la mente interpreta. Puede suceder que estemos en un entorno muy sano y que la mente lo lea como un entorno negativo o perjudicial. Entonces crea una química que hará a mi cuerpo enfermar. La diferencia entre la célula y el ser humano es que este tiene una mente que hace una interpretación y la célula lee el entorno directamente. Si metes un programa con errores en la mente, entonces la química que genera no está en armonía con la vida. Y esto nos sirve para entender cómo funciona un placebo. Cambio mi creencia y pienso que esto me va a sanar, tomo una píldora porque creo que esto me va a traer salud, y me mejora y me sana, pero la píldora podría ser de azúcar, en realidad no ha hecho nada, han sido mis creencias. Y a eso lo llamamos pensamientos positivos y efecto placebo.


¿Está diciendo que el efecto placebo –creer que algo nos sanará– es más curativo que un medicamento? Pero no hay casi investigaciones sobre eso.

Sí, tienes razón. ¿Eres consciente de que hay más de una manera de hacer energía sin tener que depender del petróleo? Pero seguimos dependiendo del petróleo porque no interesa el cambio a los que controlan la energía. Lo mismo pasa con las empresas farmacéuticas. Venden fármacos y ¿poder sanar sin fármacos es bueno o malo para la industria farmacéutica? No quieren que sanes sin comprar sus fármacos. ¿Se puede poner energía en una cápsula? Si fuera así, las farmacéuticas intentarían vendértela. Si puedo sanar sin usar medicamentos, la industria que los produce no gana dinero. Deberíamos poder decir que la ciencia está separada de la industria farmacéutica, pero no es así, porque con el dinero de esta se paga el desarrollo de la ciencia, y ese dinero solo va esos estudios que dicen que las drogas funcionan. El dinero controla la ciencia.
Explíquenos cómo funciona ese poder que dice que tiene la mente para la autocuración.

He hablado de que la mente controla: si piensa de una manera, se va en una dirección y, si piensa de otra, se va en otra. Por ejemplo, cierro los ojos, los abro y veo a alguien a quien amo. Entonces mi cerebro segrega dopamina, oxitocina, etc. Lo puedo sentir en mi cuerpo, puedo sentir el amor, y esa química trae salud a las células. Por eso, quien se enamora se siente tan bien. Pero si abro los ojos y veo algo que me asusta, segrego hormonas del estrés. Y estas hacen dos cosas. La primera es que frenan el crecimiento del cuerpo. Porque si me está persiguiendo un león, necesito toda la energía para poder escaparme, y mi organismo apaga todo lo que no sea imprescindible para correr más rápido, así que se paraliza todo lo que tiene que ver con el crecimiento. La gente no lo sabe, pero tienes que crecer todos los días, porque, si no, te mueres. Cada día cientos de billones de células mueren y tienes que ir produciendo nuevas. Cada tres días, el sistema digestivo renueva sus células, pero si se intefiere con ese crecimiento, entonces no puedo estar sano porque estoy perdiendo demasiadas células al día, por eso la quimioterapia hace que se caiga el pelo y crea problemas de digestión, porque mata todas las células, no solo las del cáncer. La segunda consecuencia de las hormonas del estrés es que se cierra todo aquello que usa energía, y el sistema inmunitario usa muchísima energía: cuando estás enfermo, te sientes muy cansado porque tu energía la está usando el sistema inmunitario.
Eso significa que el estrés nos hace enfermar, ¿no?

Las hormonas del estrés apagan el sistema inmunitario, incluso la medicina usa este efecto en algunas ocasiones. Por ejemplo, si me trasplantaran un corazón, mi sistema inmunitario lo rechazaría. En esos casos, los médicos dan hormonas del estrés y eso impide que funcione el sistema inmunitario. Es tan claro que suprime el sistema inmunitario que lo usamos como un medicamento. Cuando la persona está bajo estrés, afecta de dos maneras: la primera es que deja de haber crecimiento y la segunda es que se apaga el sistema inmunitario. De esta forma, virus nocivos pueden atacarme fácilmente. Cuando estás bajo mucho estrés, te enfermas. Y debo decir que, si tomamos una muestra de sangre de cada persona, descubrimos que todos tenemos células cancerígenas. Las tenemos siempre, pero si está funcionando el sistema inmunitario, no pueden crecer. Una vez que se apaga el sistema inmunitario, proliferan. Es como el catarro: no tienes que coger el virus, ya lo tienes dentro. Son organismos oportunistas. El 90 por ciento de la gente que va al médico es debido al estrés, y también el cáncer funciona igual.
Explíquenos qué es la medicina cuántica o medicina de la energía.

Como decía, la primera razón por la que la medicina de hoy es cuestionable es porque los médicos no saben cómo funcionan las células. La segunda es que la medicina está basada en la física de Newton. No reconoce la energía, esa parte invisible, las señales electromagnéticas. Pero, a principios del siglo XX, apareció la física cuántica, que dice que todo es energía, lo que podemos ver y también lo invisible. Si miras dentro del átomo, hay electrones, protones, neutrones. ¿Y qué hay dentro? Energía. La ciencia más reciente indica que el cuerpo responde a la física cuántica, no a la newtoniania. La medicina dice que quiere cambiar la química del organismo con drogas y la nueva medicina dice que hay que cambiar la energía. Y esta nueva medicina, la cuántica, es mucho más poderosa, porque responde primero el campo energético que el físico.
Si todo es energía, ¿los pensamientos también? ¿Cómo influyen en nuestra salud?
La mente es energía. Cuando piensas, transmites energía, y los pensamientos son más poderosos que la química. Así que esto es peor para las empresas farmacéuticas porque no lo pueden vender. Por tanto, no les interesa una conexión entre la mente y el cuerpo. Pero es cierto que las propias creencias se convierten en un campo energético, una transmisión, y esta se transforma en una señal que es capaz de cambiar el organismo. Y así es como funcionaba la sanación antes del desarrollo de la medicina. La gente sanaba con los chamanes, con las manos… pero eso no puede vender y por eso la medicina no quiere ir por ese camino. Y es la razón por la que yo cambié mi carrera. Estaba enseñando en la universidad que hay que seguir con drogas y sabía que eso no era verdad. La medicina lo conoce, pero no habla de ello. Sabe que el pensamiento positivo, el placebo, puede sanar, y también que el pensamiento negativo puede matar. Uno se llama placebo y el otro nocevo. En realidad, no es que sea positivo o negativo, es la manera de pensar. Si el médico te dice que tienes cáncer, aunque no tengas cáncer, si lo crees, crearás la química que generará cáncer. Por tanto, el problema no es tanto el entorno real sino el que tú interpretas.
Y eso enlaza con la física cuántica.

Totalmente. Por eso no funciona la medicina, porque no reconoce la ciencia cuántica. No mira hacia ahí porque el dinero está en otro lado.
Usted ha explicado que, en la mente, quien realmente tiene el poder es el subconsciente, ¿por eso es tan difícil cambiar hábitos de pensamiento?

Es millones de veces más poderoso y más importante que la mente consciente. Utilizamos el subconsciente el 95 por ciento del tiempo.
Pero no lo podemos controlar.

Lo puedes reprogramar. La información del subconsciente se recibe en los primeros seis años de vida. Eso que aprendiste en esos años se convierte en el conocimiento fundamental de tu vida. Por tanto, hay muchos estudios que demuestran que las enfermedades que tenemos de adultos, como el cáncer, tienen que ver con la programación y el entorno que vivimos en los primeros seis años de vida.
Es decir, los niños absorben también sus enfermedades o sus actitudes negativas, y así se ‘programa’ su subconsciente. ¡Qué gran responsabilidad para los padres!

La gente, cuando oye esto, se preocupa, se culpa. Pero no eres culpable si tú no sabes que el subconsciente funciona así. No lo sabían nuestros padres, ni nuestros abuelos ni bisabuelos. Ahora bien, cuando lo entiendes, tienes que cambiar tu manera de vivir, porque entonces sí eres responsable. Está demostrado que si un niño adoptado vive en su familia casos de cáncer, en su madurez puede padecer cáncer aunque su genética sea diferente. Sería algo así como conducir un coche: si te enseñaron a conducir mal y has automatizado esa forma de conducir, pues lo más probable es que tengas accidentes. Si te enseñaron a maltratar tu cuerpo con mala información, destruirás el vehículo de tu cuerpo, cuyo conductor es la mente. El futuro es una mejor educación para los niños, incluso en la etapa prenatal.
¿Podemos reprogramar el subconsciente para estar más sanos o ser más felices con nuestra vida?

Los comportamientos que vienen del subconsciente no los percibes y pueden estar haciéndote daño. Quizás te sientes enfermo y echas la culpa a otra cosa. Al cambiar estos programas erróneos en el subconsciente, puedes recrear toda tu vida. Hay varias maneras de hacerlo. Se piensa que, cuando la mente consciente registra algo, la subconsciente también filtra esa informacion, pero no es así. La mente consciente es creativa y la subconsciente trata de todos los hábitos. Si le enseñas al subconsciente algo diferente, se lo enseñas también a la consciente, pero no al revés. Por ello, la manera de reprogramar es repetir y repetir hasta que se crea un hábito. Si leo un libro de autoayuda, mi mente consciente dice: “Sé todo lo que hay en el libro y lo aplico”, pero la subconsciente no se entera de nada. Entonces, piensas: “¿Por que sé tanto y todavía mi cuerpo no funciona?”. Los pensamientos positivos, el conocimiento… solo funcionan el 5% del tiempo, pero el 95% son los hábitos que tengo desde mi niñez. Y esa es la razón por la que los pensamientos positivos no son suficientes. Ayudan, pero no ves muchos resultados. Todo sigue igual hasta que no cambias el subconsciente. Técnicas de psicología basadas en la energía como la hipnosis o el Psych-K son una manera de cambiar el subconsciente, es como un aprendizaje rápido.
Con su investigación, ha aunado ciencia y creencia, un binomio que evita la mayoría de los científicos. ¿Usted cree en la eternidad?

Absolutamente, sí. No hay dos personas iguales, y lo digo desde el punto vista biológico. Si cojo mis celulas y las tralado a tu cuerpo, no soy yo, el sistema inmunitario las rechaza. En las células hay como una especie de antenas en miniatura. Son receptores y algunos son autorreceptores. Tú tienes diferentes autorreceptores a los míos. Pero los receptores reciben las señales del entorno. Si corto esos receptores, la célula no tiene ninguna identidad, porque no le viene de dentro sino de fuera. Para explicarlo de forma gráfica, diría que el cuerpo es como un televisor: mis antenas captan y reproducen el programa televisivo de Bruce. Esos receptores recogen esa transmisión. Si estoy viendo la tele y se estropea el tubo de la imagen, ha muerto el televisor, pero sigue la transmisión. Así que cojo otra, la enciendo, conecto el canal y vuelvo a ver el programa de Bruce, pero en otra tele, o lo que es lo mismo, en otro ser. Si ese ser tiene los mismos receptores que tienes tú, volverás a estar trasmitiendo lo mismo, pero en otro cuerpo. Esto explica la reencarnación y quiere decir que el cuerpo puede ir y venir, pero la transmisión siempre está ahí.
¿Eso le hizo creer que tenemos espíritu?

Nunca había creído en el espíritu, pero cuando comprobé esto en la célula, me cambió la vida entera. La pregunta que me planteé es: ¿por qué esa duplicidad?, ¿por qué tener un espíritu y un cuerpo? Y la respuesta vino de mis células: si solo existiera el espíritu, ¿a qué sabe el chocolate? Solo con la parte espiritual, ¿cómo vivir una puesta de sol? ¿Qué se siente cuando se está enamorado? Todas esas sensaciones vienen de las células del cuerpo, que puede oler, sentir, tener experiencias. Recoge todo eso, lo transmite al cerebro. Se convierte en vibraciones y lo transmite a la fuente del ser. Si se muere mi cuerpo, mi fuente de ser y mi espíritu tienen la memoria hasta que tenga otro cuerpo. La lección más importante es que estar vivo es un regalo, una alegría por todo lo que podemos sentir. Cuando hagamos eso, todo el mundo estará sano.

fuente: http://www.aldeaviral.com/los-pensamientos-curan-mas-que-los-medicamentos/

Gentileza: Ramón Campos Celdrán

lunes, 20 de febrero de 2017

Miles de voluntarios anónimos que salvan vidas

Cada vez que hay una catástrofe, una legión de voluntarios se moviliza para trasladarse al país afectado y ofrecer su ayuda a los damnificados. Son la cara visible de la solidaridad. Otros, de manera más silenciosa, colaboran desde su ordenador. Hacen mapas. Mapas que salvan vidas.
Hay poblaciones -las que menos interés comercial despiertan- que no están en los mapas. No estar en los mapas es lo más parecido a decir que no existen. Y si 'no existen', es muy complicado que llegue cualquier tipo de ayuda o servicio a esos lugares. Por eso, miles de voluntarios de todo el mundo se dedican a cartografiar los lugares olvidados del planeta.
A veces, estos voluntarios celebran mapatones (mapa + maratón) en las que pasan horas cartografiando una región concreta. Barcelona ha sido el escenario de este voluntariado cartográfico esta semana, cuando medio centenar de personas se dieron cita el miércoles en la Facultat de Geografia i Història de la Universitat de Barcelona, convocados por Médicos sin Fronteras (MSF).

LA 'WIKIPEDIA DE LOS MAPAS'

El mapatón de Barcelona lo coordinó Missing Maps, una iniciativa de varias oenegés (la Cruz Roja y MSF, entre ellas) para "situar a las personas más vulnerables del mundo en el mapa". Lo hacen de la mano de Openstreetmap, que es algo así como la 'Wikipedia de los mapas': un proyecto colaborativo de licencia abierta, en el que cualquiera puede introducir información cartográfica, para que los demás la consulten.


Para entender la importancia de la cartografía en la labor humanitaria puede verse un vídeo que resume en medio minuto los días posteriores al terremoto de Haití del 2010, en el que murieron 316.000 personas. El vídeo muestra el mapa del país antes del seísmo -con unas pocas carreteras marcadas- y cómo, tras la tragedia, surgen multitud de caminos y puntos verdes (los campamentos). Voluntarios de todo el mundo trabajaron contrarreloj para que los equipos de emergencia en Haití tuvieran información detallada del terreno.
Casos de emergencia como el de Haití son una prioridad a la hora de elegir qué lugar 'mapear'. Luego están las zonas donde las oenegés tienen algún proyecto. "Hay muchas zonas sin cartografiar, siempre es pertinente hacerlo, pero ha de haber una necesidad operacional", dice Juan José Arévalo, responsable de MSF. En el mapatón de Barcelona, se eligió una zona donde está MSF España: la región de Mongo, en Sierra Leona.
El trabajo del voluntario consiste básicamente en fotointerpretación: abrir una imagen por satélite (de empresas como Microsoft o DigitalGlobe) en el ordenador y marcar lo que se ve (un puente, una casa...). No hace falta ser profesional, los aficionados son bienvenidos, pero deben tener buen ojo para distinguir, por ejemplo, si la línea marrón que se abre entre las copas de los árboles es o no es un camino.
El objetivo es celebrar varios mapatones al año. "Hay que dejar espacio para las emergencias, pero me gustaría hacer al menos tres en España", explica Arévalo. El próximo ya está programado para finales de marzo en Valencia.

TAREAS ABIERTAS TODO EL AÑO

Jaume Figueras es voluntario de Openstreetmap desde sus inicios. Para cartografiar lugares olvidados no hace falta esperar a un mapatón, explica. Se puede hacer todo el año "desde casa", afirma. Solo hay que registrarse en la web del equipo humanitario de Openstreetmap y ver las tareas abiertas. Identificar edificios en Zambia para una campaña contra la malaria o cartografiar el distrito del Serengueti en Tanzania para ayudar en la lucha contra la mutilación genital de las niñas son algunas propuestas. Hay tutoriales para novatos.
"Los mapatones sirven para captar voluntarios y darte a conocer", explica Figueras, que remarca que muchas personas que acuden a estas convocatorias son principiantes, y unos validadores revisan después todo el trabajo. Daniel Doria, estudiante de tercero de Geografía, se estrenó en el mapatón de Barcelona. Para este alumno era una oportunidad de "aplicar lo aprendido en clase", pero también lo hizo "para sentirse útil".
Desde el 2014, los voluntarios de Missing Maps han cartografiado 6,2 millones de edificios y más de 926.000 kilómetros de vías terrestres. Pero el trabajo no ha terminado: mientras haya espacios vacíos en los mapas, habrá personas esperando que les saquen del olvido.


fuente: http://www.elperiodico.com/es/noticias/extra/mapas-lugares-olvidados-missing-maps-5840376 y www.msf.es




viernes, 27 de enero de 2017

Un joven acoge en su casa a su vecina con leucemia para que no pase sola sus últimos días

"Ella es mi abuela adoptada, y yo soy el nieto que nunca tuvo". Así califica Chris su relación con Norma después de que a ella le diagnosticaran leucemia con 89 años y él no dudara en acogerla en su casa.


Chris Salvatore es un estadounidense de 31 años que hace cuatro se mudó a West Hollywood. Allí, tenía como vecina a una adorable anciana, Norma Cook, y pronto ambos mantuvieron muy buena relación.

Desafortunadamente, hace unos meses a Norma le diagnosticaron leucemia y su débil vida corría peligro. Los médicos le dijeron que no podía vivir sola y necesitaba asistencia de una enfermera. Norma no podía costearse ese servicio, por lo que a Chris se le ocurrió una idea.


El joven puso un anuncio en el portal GoFundMe para recaudar dinero y que Norma tuviera una asistenta. El objetivo era lograr 60.000 dólares (unos 56.000 euros), y esta misma semana se ha superado la cifra.

Sin embargo, Chris no quería dejar sola a Norma en su estado, por lo que la acogió en su casa. Ahora ambos tienen una relación de abuela y nieto más que de vecinos. "Ella es mi abuela adoptada y yo soy el nieto que nunca tuvo", dice Chris en GoFundMe.

Fuente Antena 3 TV