miércoles, 27 de julio de 2016

Así suena la solidaridad

(Se pueden solicitar a la Editorial, tfno 902119111)

El Refugio del Sonido es un proyecto de EL PAÍS, la productora Casa Limón y el Berklee College of Music. Los fondos se destinarán a Médicos sin Fronteras.

Según la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados, ACNUR, la guerra de Siria ha desplazado ya a casi cinco millones de personas a los países vecinos, cuya capacidad de acogida está desbordada. Estas cifras podrían ser aún más elevadas, ya que no todos los sirios que han huido de su país se registran en el momento de su llegada. Con el fin de hacer frente a la precariedad que sufren los refugiados, ONGs como Médicos sin Fronteras, trabajan en hacerles llegar la ayuda humanitaria que necesitan.


"Los campos de refugiados pueden estar albergando al próximo Einstein o al próximo Mozart", Javier Limón

Para colaborar con esta labor, EL PAÍS lanza el domingo 22 de mayo una colección de cuatro libro-discos llamada Refugio del Sonido. La recaudación íntegra de este proyecto musical solidario irá destinada a Médicos sin Fronteras y a la concesión de una beca de estudios en la escuelaestadounidense de música Berklee College of Music, para una de las personas que se encuentren en esta situación. "Los campos de refugiados pueden estar albergando al próximo Einstein o al próximo Mozart", reflexiona el profesor de la escuela americana y fundador de la productora Casa Limón, Javier Limón, que ha compuesto la melodía y la letra de las canciones que recogen estos discos. Estas piezas han sido interpretadas por estudiantes de más de 20 nacionalidades de Berklee, entre los que se encuentra Gilbert Mansour, percusionista que nació durante la guerra del Líbano. Este artista contó a EL PAÍS que su infancia la pasó corriendo de una ciudad a otra con toda su familia: “Cuando todo acabó, mis hermanos y yo empezamos a tocar música y se convirtió en un modo de escaparnos, era como un refugio”.

En el disco, también participan celebridades como el cantante Alejandro Sanz, con la canción Vienen, para la que se ha grabado un vídeo en el que intervienen reconocidas figuras del panorama cultural español como Andreu Buenafuente, Mamen Mendizábal, Tristán Ulloa, Bimba Bosé o Dani Rovira. El proyecto se concibe como un homenaje a la diversidad de culturas del Mediterráneo, representada por diferentes sonidos desde los árabes, hasta las flautas celtas, pasando por el flamenco y la percusión del norte. Además de la música, estos libro-discos llevarán textos de 38 caras conocidas de la literatura, periodismo, música y cine que aportan su visión sobre este drama. Algunas de ellas son John Carlin, Rosa Regàs, Mario Vargas Llosa, Juan Cruz, Emilio Aragón, Isabel Coixet, Almudena Grandes y Joan Manuel Serrat. También se ha contado con la colaboración de varios fotógrafos, que contribuyen con sus imágenes desde el terreno.

Cada disco lleva el nombre de un mar –Egeo, de Libia, Jónico y Adriático- y cada canción, el nombre de un pueblo de la frontera sur europea. Para sumarse a este proyecto solidario, solo hay que comprar este domingo 22 de mayo el primer libro-disco por 2,95 euros con el periódico y los tres siguientes, en los domingos sucesivos.

martes, 26 de julio de 2016

TRES HOMBRES QUE LOGRARON FRENAR Y REVERDECER EL DESIERTO


La desertificación es un elemento que influye cada vez más en la degradación ambiental del planeta. Desempeña un papel importante en la contaminación del agua, el aire y el suelo, la deforestación, las pérdidas de suelo y el cambio climático. A continuación te contamos tres inspiradoras historias; tres hombres que lucharon contra la desertificación de los suelos y lograron frenar al desierto.

Jadav Payeng – India
Desde 1979 Jadav Payeng ha plantado miles de árboles en tierra estéril y erosionada para salvar su isla. Actualmente su bosque es casi dos veces más grande que el Central Park en NYC.
En uno de los mayores ríos de la India, el Brahmaputra, millones de personas viven en sus riberas. Todos los años, durante el monzón, el río inunda todo. Destruyendo granjas, cosechas, hogares, y arrastrando cientos de kilómetros cuadrados de tierra. Uno de los lugares más afectados es la Isla Majuli. Majuli es una de las islas fluviales más largas en el mundo y la isla más grande de agua dulce en el sur de Asia. En la isla viven más de 150 mil personas. Desde 1917 la isla ha perdido más de la mitad de su superficie debido a la erosión.



Jadav Payeng empezó a plantar en la década del 70 y actualmente su bosque tiene 550 hectáreas. Mediante la reforestación pudo solucionar el problema de las inundaciones y la erosión del suelo. El “hombre bosque de la India” ha creado una verdadera reserva natural que alberga: tigres, rinocerontes, elefantes y varias especies de pájaros. Jadav Payeng tiene además excelentes ideas para preservar la isla y ayudar a su gente. Él comenta en el documental: <Forest Man> que desarrollar la industria del coco sería muy beneficioso. Los cocoteros se mantienen siempre rectos ayudando a prevenir la erosión. Además de proteger el suelo, se estimularía la protección del entorno natural y la economía local.

Hoy, la mayor amenaza del bosque es el hombre; “el hombre por cuestiones económicas destruye todo hasta que ya no hay nada”, dice Jadav. De todas maneras, afirma: “seguiré plantando hasta mi último aliento”. Confianza y compromiso en el hombre que creó un gigantesco bosque en tierra estéril.
Documental subtitulado
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Yacouba Sawadogo, con sus propias manos también lucha contra la desertificación desafiando al desierto del Sahel.
Más de 3 millones de hectáreas de tierras burkinesas estériles han sido rehabilitadas, y Yacouba Sawadogo es una de las personas que han contribuido a ello. Desde que en los años 1970, las poblaciones de Burkina Faso huyen del avance del desierto. Pero este nativo del pueblo de Gourga logró repoblar la región.
Su lucha contra desierto comenzó en 1974 mientras sus vecinos abandonaban las aldeas rodeadas de tierras erosionadas. Cuarenta años después ha conseguido recuperar tres millones de hectáreas de terreno desértico y convertirlas en tierras de cultivo. Yacouba Sawadogo empleó una técnica de de agricultura tradicional denominada «Zaï». El método consiste en cavar hoyos de unos veinte centímetros en los que se deposita estiércol y compost al lado de las semillas. Yacouba Sawadogo afirma que el «Zaï» puede ser la solución definitiva para luchar contra el desierto.


Masanobu Fukuoka – Japón
Por último vamos a hablar del método de cultivo natural del bioquímico japonés y padre de la permacultura: Masanobu Fukuoka.


El método de cultivo natural del japonés es muy fácil, ecológico, práctico y económico. Consiste básicamente en mezclar semillas con arcilla. Al hacerlas bolitas y dejarlas secar, la arcilla protege a las semillas. Una vez secas, se arrojan sobre la tierra. Con las lluvias, la arcilla se deshace y las semillas germinan. El sistema de agricultura natural, citando sus propias palabras: “es el cultivo natural basado en una naturaleza libre de la mediación y de la intervención humana”.

Se hace hincapié en el no-hacer o intervenir lo mínimo posible, dejando que la naturaleza potencie los resultados en condiciones óptimas de vitalidad. El sistema supone así una visión más amplia de la relación entre procesos agrícolas y fenómenos naturales.
Es una excelente técnica para reverdecer desiertos.



La tierra fértil se está degradando de manera cada vez más acelerada. Según las estimaciones, 24 billones de toneladas de suelo fértil desaparecen cada año y durante los últimos 20 años se ha perdido una superficie equivalente a la superficie agrícola de los Estados Unidos. Aproximadamente, un tercio de las tierras del planeta se encuentra amenazado por la desertificación. Dicho de otro modo, la desertificación afecta hoy a un cuarto de la superficie total del globo.

Estas tres historias nos enseñan que sí podemos revertir esta amenazante situación, y que sí podemos hacer de este mundo un lugar mejor. Por eso necesitamos más humanos como Payeng, Sawadogo o Fukuoka, porque si una sola persona puede generar este enorme impacto positivo en su entorno, imaginemos lo que todos juntos podemos hacer para cuidar y trasformar nuestro planeta en un lugar más sustentable y justo, ¡manos a la obra!
En el siguiente documental puedes conocer su historia:

fuente: muhimu.es

martes, 19 de julio de 2016

Escuchemos a Joan Melé

Esta persona tiene muchas cosas interesantes que aportar para abrirse paso en esta época complicada, escuchemoslé seguro que aprendemos mucho:
http://www.ivoox.com/sentido-vida-joan-antoni-audios-mp3_rf_12218558_1.html  

 gentileza de Encarnación Sánchez Cañizares

martes, 5 de julio de 2016

Un joven latinoamericano creó un proyecto para reutilizar las baterías de notebooks y celulares

La tecnología es una realidad que atraviesa por completo el día a día de la mayor parte de las personas del mundo entero. Ordenadores portátiles, cámaras fotográficas, celulares y tabletas nos rodean constantemente a tal punto que incluso llegamos de depender de muchas de ellas para trabajar y comunicarnos.  

Pero detrás de esta realidad que ya nos resulta cotidiana, se encuentra un acelerado mercado de producción que motiva un aun más veloz mercado de consumo.  Su secreto es la obsolescencia programada,  que a su vez empuja a los usuarios a un adquirir un modelo más nuevo del aparato que utilizan, cada vez más a menudo.  

El revés de este mercado es una gran cantidad de basura electrónica que se produce con cada modificación. Los equipos quedan obsoletos y son desechados, acumulándose en grandes vertederos a cielo abierto, o bien son enterrados debajo de nuestros pies. Aun así, y aunque se encuentren fuera de nuestra vista, están en algún sitio, sin que la naturaleza pueda degradarlos y afectando la composición de la tierra, el agua y el aire con sus componentes tóxicos.  

Sin embargo, algunas personas jóvenes y emprendedoras están siendo capaces de ver, en esta problemática, una posibilidad de hacer las cosas de una manera diferente. Éste fue el caso de Sebastián Miceli, un joven argentino de 30 años que decidió comenzar un proyecto para recuperar las baterías de litio.
Aunque Sebastián se dedicaba profesionalmente a la música, su personalidad curiosa lo llevó a adentrarse en el mundo de las energías renovables y el trabajo de Elon Musk , quien se encuentra al frente de Tesla Motors, la reconocida compañía californiana de autos eléctricos, logró inspirarlo.  
El proyecto incluye una primera etapa de recolección, donde se convoca a vecinos y miembros de las comunidades aledañas a entregar sus baterías de litio en desuso. Luego, en una segunda etapa de clasificación, las baterías son distinguidas según su carga y vida útil, ya que muchas veces dejan de funcionar en el producto para el que fueron diseñadas, pero pueden seguir siendo reutilizadas en objetos de menor demanda energética o unirlas entre si para producir nuevas baterías de mayor potencia.

Por último, una tercera parte del proyecto implica la reutilización como alternativa a la compra de estas baterías, y su empleo en luminaria pública, power walls (almacenamiento para el hogar), refrigeradores en negocios, e incluso también bicicletas, motos o autos eléctricos que apunten a modos de alimentación energética renovable.  

Dichas energías no son viables sin algún tipo de almacenamiento. Por eso las baterías son una pieza fundamental. Por ejemplo, en la energía solar, durante el mediodía se produce la mayor cantidad de electricidad pero casi no hay consumo. Pero si esa energía es almacenada puede ser utilizada por la tarde y noche.  

“Si una batería puede hacer funcionar a un reloj, todavía puede seguir circulando. Ésa es nuestra filosofía y donde el círculo se renueva constantemente hasta llegar a su verdadera vida útil. La diversidad de productos en los cuales podemos reutilizarlas es tanto como nuestra imaginación nos lo permita”, señala Sebastián.  

Del proyecto, que aun se encuentra en su fase inicial participan también: Juan Marcelo Díaz Cortéz, Nicolás Bacca Castex, Gonzalo Romero, Juan Nicolás Palomo, Nicolás Díaz Gattiker, Gabriel Andrés Vannelli, Miguel Ángel Bravo.  

Puedes conocer más y aportar a este proyecto poniéndote en contacto.
Fuente:
http://www.labioguia.com/notas/un-joven-latinoamericano-creo-un-proyecto-para-reutilizar-las-baterias-de-notebooks-y-celulares

lunes, 27 de junio de 2016

HOMENAJE A LOS HOMBRES Y MUJERES LUCHADORES EN BENEFICIO DE LA

CREO QUE LA VERDAD ESTÁ BIEN EN LAS MATEMÁTICAS, EN LA QUÍMICA, EN LA FILOSOFÍA, NO EN LA VIDA, EN LA VIDA ES MAS IMPORTANTE LA ILUSIÓN, LA IMAGINACIÓN, EL DESEO, LA ESPERANZA.
ESTAMOS DE TAL MODO CONSTITUIDOS QUE SÓLO NOS ES DADO A VISLUMBRAR LA
ETERNIDAD DESDE LA FRÁGIL Y PERECEDERA CARNE.


EN HOMENAJE A TODOS AQUELLOS HÉROES ANÓNIMOS Y NO TAN ANÓNIMOS, HOMBRES Y MUJERES QUE LUCHARON E INCLUSO DEJARON SU VIDA EN ARAS DE UN MUNDO MEJOR, EN BENEFICIO DE LA COMUNIDAD.  NO HAY PALABRAS PARA AGRADECER, PERO SI DEBEMOS AGRADECER, DIFUNDIR Y HACER VISIBLE TODA SU LABOR QUE HA PASADO MUCHAS VECES DESAPERCIBIDA. REALMENTE LA MALDAD HACE MUCHO RUIDO, LA BONDAD ES SILENCIOSA.
QUE SALGA A LOS CUATRO VIENTOS, QUE LAS NUEVAS GENERACIONES CONOZCAN A ESTOS ESPIRITUS ARISTOCRÁTICOS QUE ANTEPUSIERON EL BIENESTAR DE LA HUMANIDAD, DEL PLANETA, DE LAS CRIATURAS, ÁRBOLES Y PLANTAS QUE LO HABITAN, ANTE SU PROPIA VIDA.  COMO TAL ES EL TEMA QUE TRATA EL LIBRO DE JAVIER MORO “SENDEROS DE LIBERTAD” EN HOMENAJE A ESE GRAN LUCHADOR EN DEFENSA DE LA SELVA AMAZÓNICA CHICO BUARQUE QUE FUE VILMENTE ASESINADO. 

RECORDEMOS LAS PALABRAS DE LA CANCIÓN “QUE LA RESECA MUERTE NO ME ENCUENTRE VACIO Y SOLO SIN HABER HECHO LO SUFICIENTE…. “

CADA UNO DE NOSOTROS PODEMOS VER LA VIDA PASAR, O HACER QUE PASEN COSAS EN LA VIDA. 

O SOMOS PARTE DEL PROBLEMA, O PARTE DE LA SOLUCIÓN.
ABAJO UN PEQUEÑO RESUMEN DEL LIBRO DE JAVIER MORO
“SENDEROS DE LIBERTAD” SOBRE LA AMAZONIA.

Sinopsis de Senderos de libertad:
Durante tres años, Javier Moro recorrió miles de kilómetros a través de la Amazonia en avioneta, canoa, autocar e incluso a pie para recrear la epopeya del mayor plan de colonización jamás emprendido por el hombre. A través de la historia de Chico Mendes, un humilde cauchero convertido en baluarte
internacional de la defensa del medio ambiente, y de la de uno de los pistoleros contratado para eliminarlo, se desarrolla el drama de unos misioneros desgarrados entre su lealtad a la Iglesia y su compromiso con los pobres, de policías obligados a trabajar para asesinos, de un grupo de indígenas enfrentados a miles de mineros instalados en sus tierras, de los caucheros expulsados a sangre y fuego de sus hogares. Todos ellos, armados únicamente de
su valor y de la fuerza de sus convicciones, organizan su resistencia contra los bulldozers y los ejércitos de los terratenientes.

Para reconstruir los acontecimientos, el autor entrevistó a líderes populares amenazados de muerte, a terratenientes acusados de tener esclavos, a indios que están logrando sus primeras victorias contra los blancos, a buscadores de oro tan generosos como arruinados, a científicos temerosos de no poder finalizar sus investigaciones. Senderos de libertad es un homenaje a los que arriesgan la vida
para conseguir un poco de justicia en un mundo que les niega hasta el reconocimiento de su propia existencia.


https://www.youtube.com/watch?v=6pclfAj7zcs
ENLACE PARA ESCUCHAR LA CANCIÓN DEL GRUPO “MANA” DEDICADO A CHICO HUARTE. CUANDO   LOS ANGELES LLORAN.

https://www.youtube.com/watch?v=krEMw8E5ZAg
EN ESTE OTRO VIDEO DE HACE ALGUNOS AÑOS, AUNQUE EN REALIDAD EL TIEMPO ES UNA ILUSIÓN, Y PARA AQUÉLLOS QUE TRABAJARON Y TRABAJAN POR UN MUNDO MEJOR, SON ETERNOS E INOLVIDABLES.  AQUÍ ESTÁ CHICO BUARQUE CON MERCEDES SOSA, ENTRE OTROS..

Gentileza de Encarnación Sánchez Cañizares

viernes, 17 de junio de 2016

Elizabeth Kübler-Ross , confirmó que sí existe el Más Allá.


La connotada científica que confirmó que sí existe el Más Allá
Esta médico y psiquiatra suiza recabó centenares de testimonios de experiencias extracorporales, lo que la llevó a concluir que “la muerte no era un fin, sino un radiante comienzo”.
La doctora suiza Elizabeth Kübler-Ross se convirtió en el siglo XX en una de las mayores expertas mundiales en el tétrico campo de la muerte, al implementar modernos cuidados paliativos con personas moribundas para que éstas afrontaran el fin de su vida con serenidad y hasta con alegría (en su libro “On death and dying”, de 1969, que versa sobre la muerte y el acto de morir, describe las diferentes fases del enfermo según se aproxima su muerte, esto es, la negación, ira, negociación, depresión y aceptación). Sin embargo, esta médico, psiquiatra y escritora nacida en Zurich en 1926 también se transformó en una pionera en el campo de la investigación de las experiencias cercanas a la muerte, lo que le permitió concluir algo que espantó a muchos de sus colegas: sí existe vida después de la muerte.
La férrea formación científica de esta doctora, que se graduó en psiquiatría en Estados Unidos, recibiendo posteriormente 23 doctorados honoríficos, se pondría a prueba luego de que a lo largo de su prolongada práctica profesional los enfermos moribundos a los que trataba le relataran una serie de increíbles experiencias paranormales, lo que la motivó a indagar si existía el Más Allá o la vida después de la muerte. Así, se dedicó a estudiar miles de casos, a través del mundo entero, de personas de distinta edad (la más joven tenía dos años, y la mayor, 97 años), raza y religión, que habían sido declaradas clínicamente muertas y que fueron llamadas de nuevo a la vida.
“El primer caso que me asombró fue el de una paciente de apellido Schwartz, que estuvo clínicamente muerta mientras se encontraba internada en un hospital. Ella se vio deslizarse lenta y tranquilamente fuera de su cuerpo físico y pronto flotó a una cierta distancia por encima de su cama. Nos contaba, con humor, cómo desde allí miraba su cuerpo extendido, que le parecía pálido y feo. Se encontraba extrañada y sorprendida, pero no asustada ni espantada. Nos contó cómo vio llegar al equipo de reanimación y nos explicó con detalle quién llegó primero y quién último. No sólo escuchó claramente cada palabra de la conversación, sino que pudo leer igualmente los pensamientos de cada uno. Tenía ganas de interpelarlos para decirles que no se dieran prisa puesto que se encontraba bien, pero pronto comprendió que los demás no la oían. La señora Schwartz decidió entonces detener sus esfuerzos y perdió su conciencia. Fue declarada muerta cuarenta y cinco minutos después de empezar la reanimación, y dio signos de vida después, viviendo todavía un año y medio más. Su relato no fue el único. Mucha gente abandona su cuerpo en el transcurso de una reanimación o una intervención quirúrgica y observa, efectivamente, dicha intervención”.
La doctora Kübler-Ross añade que “otro caso bastante dramático fue el de un hombre que perdió a sus suegros, a su mujer y a sus ocho hijos, que murieron carbonizados luego que la furgoneta en la que viajaban chocara con un camión cargado con carburante. Cuando el hombre se enteró del accidente permaneció semanas en estado de shock, no se volvió a presentar al trabajo, no era capaz de hablar con nadie, intentó buscar refugio en el alcohol y las drogas, y terminó tirado en la cuneta, en el sentido literal de la palabra. Su último recuerdo que tenía de esa vida que llevó durante dos años fue que estaba acostado, borracho y drogado, sobre un camino bastante sucio que bordeaba un bosque. Sólo tenía un pensamiento: no vivir más y reunirse de nuevo con su familia. Entonces, cuando se encontraba tirado en ese camino, fue atropellado por un vehículo que no alcanzó a verlo. En ese preciso momento se encontró él mismo a algunos metros por encima del lugar del accidente, mirando su cuerpo gravemente herido que yacía en la carretera. Entonces apareció su familia ante él, radiante de luminosidad y de amor. Una feliz sonrisa sobre cada rostro. Se comunicaron con él sin hablar, sólo por transmisión del pensamiento, y le hicieron saber la alegría y la felicidad que el reencuentro les proporcionaba. El hombre no fue capaz de darnos a conocer el tiempo que duró esa comunicación, pero nos dijo que quedó tan violentamente turbado frente a la salud, la belleza, el resplandor que ofrecían sus seres queridos, lo mismo que la aceptación de su actual vida y su amor incondicional, que juró no tocarlos ni seguirlos, sino volver a su cuerpo terrestre para comunicar al mundo lo que acababa de vivir, y de ese modo reparar sus vanas tentativas de suicidio. Enseguida se volvió a encontrar en el lugar del accidente y observó a distancia cómo el chofer estiraba su cuerpo en el interior del vehículo. Llegó la ambulancia y vio cómo lo transportaban a la sala de urgencias de un hospital. Cuando despertó y se recuperó, se juró a sí mismo no morirse mientras no hubiese tenido ocasión de compartir la experiencia de una vida después de la muerte con la mayor cantidad de gente posible”.
La doctora Kübler-Ross añadió “que investigamos casos de pacientes que estuvieron clínicamente muertos durante algunos minutos y pudieron explicarnos con precisión cómo los sacaron el cuerpo del coche accidentado con dos o tres sopletes. O de personas que incluso nos detallaron el número de la matricula del coche que los atropelló y continuó su ruta sin detenerse. Una de mis enfermas que sufría esclerosis y que sólo podía desplazarse utilizando una silla de ruedas, lo primero que me dijo al volver de una experiencia en el umbral de la muerte fue: «Doctora Ross, ¡Yo podía bailar de nuevo!», o niñas que a consecuencia de una quimioterapia perdieron el pelo y me dijeron después de una experiencia semejante: «Tenía de nuevo mis rizos». Parecían que se volvían perfectos. Muchos de mis escépticos colegas me decían: «Se trata sólo de una proyección del deseo o de una fantasía provocada por la falta de oxígeno.» Les respondí que algunos pacientes que sufrían de ceguera total nos contaron con detalle no sólo el aspecto de la habitación en la que se encontraban en aquel momento, sino que también fueron capaces de decirnos quién entró primero en la habitación para reanimarlos, además de describirnos con precisión el aspecto y la ropa de todos los que estaban presentes”.
La muerte no existe
La doctora Kübler-Ross aseguró que después de investigar estos casos concluyó que la muerte no existía en realidad, pues ésta sería no más que el abandono del cuerpo físico, de la misma manera que la mariposa deja su capullo de seda. ”Ninguno de mis enfermos que vivió una experiencia del umbral de la muerte tuvo a continuación miedo a morir. Ni uno sólo de ellos, ni siquiera los niños. Tuvimos el caso de una niña de doce años que también estuvo clínicamente muerta. Independientemente del esplendor magnífico y de la luminosidad extraordinaria que fueron sido descritos por la mayoría de los sobrevivientes, lo que este caso tiene de particular es que su hermano estaba a su lado y la había abrazado con amor y ternura. Después de haber contado todo esto a su padre, ella le dijo: «Lo único que no comprendo de todo esto es que en realidad yo no tengo un hermano.» Su padre se puso a llorar y le contó que, en efecto, ella había tenido un hermano del que nadie le había hablado hasta ahora, que había muerto tres meses antes de su nacimiento”.
La doctora agregó que “en varios casos de colisiones frontales, donde algunos de los miembros de la familia morían en el acto y otros eran llevados a diferentes hospitales, me tocó ocuparme particularmente de los niños y sentarme a la cabecera de los que estaban en estado crítico. Yo sabía con certeza que estos moribundos no conocían ni cuántos ni quiénes de la familia ya habían muerto a consecuencia del accidente. En ese momento yo les preguntaba si estaban dispuestos y si eran capaces de compartir conmigo sus experiencias. Uno de esos niños moribundos me dijo una vez: «Todo va bien. Mi madre y Pedro me están esperando ya.» Yo ya sabía que su madre había muerto en el lugar del accidente, pero ignoraba que Pedro, su hermano, acababa de fallecer 10 minutos antes”.
La luz al final del túnel
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La doctora Kübler-Ross explicó que después que abandonar el cuerpo físico y de reencontrarse con aquellos seres queridos que partieron y que uno amó, se pasa por una fase de transición totalmente marcada por factores culturales terrestres, donde aparece un pasaje, un túnel, un pórtico o la travesía de un puente. Allí, una luz brilla al final. “Y esa luz era más blanca, de una claridad absoluta, a medida que los pacientes se aproximaban a ella. Y ellos se sentían llenos del amor más grande, indescriptible e incondicional que uno se pudiera imaginar. No hay palabras para describirlo. Cuando alguien tiene una experiencia del umbral de la muerte, puede mirar esta luz sólo muy brevemente. De cualquier manera, cuando se ha visto la luz, ya no se quiere volver. Frente a esta luz, ellos se daban cuenta por primera vez de lo que hubieran podido ser. Vivían la comprensión sin juicio, un amor incondicional, indescriptible. Y en esta presencia, que muchos llaman Cristo o Dios, Amor o Luz, se daban cuenta de que toda vuestra vida aquí abajo no es más que una. Y allí se alcanzaba el conocimiento. Conocían exactamente cada pensamiento que tuvieron en cada momento de su vida, conocieron cada acto que hicieron y cada palabra que pronunciaron. En el momento en que contemplaron una vez más toda su vida, interpretaron todas las consecuencias que resultaron de cada uno de sus pensamientos, de sus palabras y de cada uno de sus actos. Muchos se dieron cuenta de que Dios era el amor incondicional. Después de esa «revisión» de sus vidas ya no lo culpaban a Él como responsable de sus destinos. Se dieron cuenta de que ellos mismos eran sus peores enemigos, y se reprocharon el haber dejado pasar tantas ocasiones para crecer. Sabían ahora que cuando su casa ardió, que cuando su hijo falleció, cuando su marido fue herido o cuando sufrieron un ataque de apoplejía, todos estos golpes de la suerte representaron posibilidades para enriquecerse, para crecer”.
La especialista, en este punto, hizo una recomendación a todos aquellos que sufren el trance de tener cerca a algún ser querido a punto de morir. “Deben saber que si se acercan al lecho de su padre o madre moribundos, aunque estén ya en coma profundo, ellos oyen todo lo que les dicen, y en ningún caso es tarde para expresar «lo siento», «te amo» o alguna otra cosa que quieran decirles. Nunca es demasiado tarde para pronunciar estas palabras, aunque sea después de la muerte, ya que las personas fallecidas siguen oyendo. Incluso en ese mismo momento se pueden arreglar «asuntos pendientes», aunque éstos se remonten a diez o veinte años atrás. Se pueden liberar de su culpabilidad para poder volver a vivir ellos mismos”.
La “conciencia cósmica “ de la doctora Kübler-Ross
La doctora Elizabeth Kübler-Ross, intrigada por todos estos asombrosos relatos, decidió una vez comprobar por sí misma su veracidad. Y, luego de ser inducida a una muerte artificial en un laboratorio médico de Virginia, experimentó dos veces estar fuera de su cuerpo. “Cuando volví a la conciencia tenía la frase «Shanti Nilaya», que por cierto no sabía qué significaba, dándome vueltas en mi cabeza. La noche siguiente la pasé sola, en una pensión aislada en medio del bosque de Blue Ridge Mountains. Allí, luego de sufrir inexplicables dolores físicos, fue gratificada con una experiencia de renacimiento que no podría ser descrita con nuestro lenguaje. Al principio hubo una oscilación o pulsación muy rápida a nivel del vientre que se extendió por todo mi cuerpo. Esta vibración se extendió a todo lo que yo miraba: el techo, la pared, el suelo, los muebles, la cama, la ventana y hasta el cielo que veía a través de ella. Los árboles también fueron alcanzados por esta vibración y finalmente el planeta Tierra. Efectivamente, tenía la impresión de que la tierra entera vibraba en cada molécula. Después vi algo que se parecía al capullo de una flor de loto que se abría delante de mí para convertirse en una flor maravillosa y detrás apareció esa luz esplendorosa de la que hablaban siempre mis enfermos. Cuando me aproximé a la luz a través de la flor de loto abierta y vibrante, fui atraída por ella suavemente pero cada vez con más intensidad. Fui atraída por el amor inimaginable, incondicional, hasta fundirme completamente en él. En el instante en que me uní a esa fuente de luz cesaron todas las vibraciones. Me invadió una gran calma y caí en un sueño profundo parecido a un trance. Al despertarme caí en el éxtasis más extraordinario que un ser humano haya vivido sobre la tierra. Me encontraba en un estado de amor absoluto y admiraba todo lo que estaba a mi alrededor. Mientras bajaba por una colina estaba en comunión amorosa, con cada hoja, con cada nube, brizna de hierba y ser viviente. Sentía incluso las pulsaciones de cada piedrecilla del camino y pasaba «por encima» de ellas, en el propio sentido del término, interpelándolas con el pensamiento: «No puedo pisaros, no puedo haceros daño», y cuando llegué abajo de la colina me di cuenta de que ninguno de mis pasos había tocado el suelo y no dudé de la realidad de esta vivencia. Se trataba sencillamente de una percepción como resultado de la conciencia cósmica. Me fue permitido reconocer la vida en cada cosa de la naturaleza con este amor que ahora soy incapaz de formular. Me hicieron falta varios días para volver a encontrarme bien en mi existencia física, y dedicarme a las trivialidades de la vida cotidiana como fregar lavar la ropa o preparar la comida para mi familia. Posteriormente averigué que “Shanti Nilaya» significa el puerto de paz final que nos espera. Ese estar en casa al que volveremos un día después de atravesar nuestras angustias, dolores y sufrimientos, después de haber aprendido a desembarazarnos de todos los dolores y ser lo que el Creador ha querido que seamos: seres equilibrados que han comprendido que el amor verdadero no es posesivo”.
La Dra. Elizabeth Kübler-Ross, luego que en 1995 sufriera una serie de apoplejías que paralizaron el lado derecho de su cara, falleció en Scottdale, Arizona, el 24 de agosto del 2004. Se enfrentó a su propia muerte con la valentía que había afrontado la de los demás, y con el coraje que aprendió de sus pacientes más pequeños. Sólo pidió que la despidieran con alegría, lanzando globos al cielo para anunciar su llegada.
En su lecho de muerte, por cierto, sus amigos y seres queridos le preguntaron si le temía a la muerte, a lo que ella replicó: «No, de ningún modo me atemoriza; diría que me produce alegría de antemano. No tenemos nada que temer de la muerte, pues la muerte no es el fin sino más bien un radiante comienzo. Nuestra vida en el cuerpo terrenal sólo representa una parte muy pequeña de nuestra existencia. Nuestra muerte no es el fin o la aniquilación total, sino que todavía nos esperan alegrías maravillosas”.