viernes, 12 de agosto de 2016

Dos niñas activistas consiguieron una gran promesa de su gobierno

En el mundo, se producen y luego desechan entre 500.000 millones y 1 billón de bolsas de plástico por año. Eso quiere decir que se consume alrededor de 1 millón de bolsas por minuto.

Cada una de estas bolsas, que por lo general terminan en el mar o en otra parte de la naturaleza, tarda hasta 1000 años en degradarse, y en ese tiempo pueden suceder cosas terribles: los animales marinos pueden tragarlas y morir, o quedar atrapados en ellas, los tóxicos de ciertos tipos de plástico además pueden hacer daño a animales, plantas y personas, y además, en un momento tendremos tanta basura, que no habrá lugar en el mundo para nosotros.
Por suerte, las generaciones más jóvenes están tomando conciencia de ello. Cuando los activistas se unen, pueden lograr grandes cosas, como detener la destrucción del manglar de Tajamar y otros paraísos naturales. Esta es otra historia que puede servirnos como ejemplo y lección de vida.
Isabel y Melati Wijsen son dos niñas que viven en la isla de Bali (Indonesia), y con tan solo 10 y 12 años emprendieron un proyecto muy ambicioso: acabar con las bolsas plásticas para siempre, al menos en su isla y en su país.

Dicen que los niños se aburren rápido, pero Isabel y Melati no lo hicieron: llevan más de tres años de trabajo, en los que formaron la ONG Bye Bye Plastic Bags, a la que han sumado a muchos niños más.

Pero eso no es todo: esta ejemplares niñas han conseguido que el gobernador de Bali, Mangku Pastika, firme un acuerdo en el que se compromete a dejar de producir bolsas plásticas en 2018. Isabel y Melati comenzaron desde actos sencillos como recoger las bolsas de la playa con sus amigos, pero pronto sus pequeñas acciones se transformaron en mensajes directos y contundentes que conmovieron a todo su país.

Disfrazadas con las mismas bolsas plásticas que recogen en su tarea ambientalista, ellas lo dicen de forma muy clara: las bolsas están por todos lados, y eso es malo para todos.


Su campaña creció poco a poco, en primer lugar convocando a otros niños y jóvenes que las acompañaban a recoger los residuos en la costa, pero pronto decidieron que debían hacer algo más.

Así fue como formaron una organización y comenzaron a convocar a más personas para que la campaña se expandiera, hasta lograr la promesa política que consiguieron.
Isabel y Melati difundieron su tarea desde las redes sociales, y luego comenzaron a llegar a la radio y a la televisión, y de esa forma el compromiso por cambiar las bolsas descartables por bolsas reutilizables de tela se volvió masivo.

Luego de este logro, las niñas no se detienen. Ahora buscan, por un lado, que la promesa realmente se vuelva una realidad. Y por otro, ¡extenderla por el mundo entero!

Fuente: La Bioguia : http://www.labioguia.com/notas/dos-ninas-activistas-consiguieron-una-gran-promesa-de-su-gobierno 

lunes, 1 de agosto de 2016

Diseñan molinos de viento sin aspas que no matan ni perjudican a las aves.

Con esta iniciativa, se pueden evitar la muerte de 18 millones de pájaros en España, como sucede con los actuales y extendidos molinos de viento con aspas.


mas datos en:  
  

Noticia en " la Vanguardia "

miércoles, 27 de julio de 2016

Así suena la solidaridad

(Se pueden solicitar a la Editorial, tfno 902119111)

El Refugio del Sonido es un proyecto de EL PAÍS, la productora Casa Limón y el Berklee College of Music. Los fondos se destinarán a Médicos sin Fronteras.

Según la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados, ACNUR, la guerra de Siria ha desplazado ya a casi cinco millones de personas a los países vecinos, cuya capacidad de acogida está desbordada. Estas cifras podrían ser aún más elevadas, ya que no todos los sirios que han huido de su país se registran en el momento de su llegada. Con el fin de hacer frente a la precariedad que sufren los refugiados, ONGs como Médicos sin Fronteras, trabajan en hacerles llegar la ayuda humanitaria que necesitan.


"Los campos de refugiados pueden estar albergando al próximo Einstein o al próximo Mozart", Javier Limón

Para colaborar con esta labor, EL PAÍS lanza el domingo 22 de mayo una colección de cuatro libro-discos llamada Refugio del Sonido. La recaudación íntegra de este proyecto musical solidario irá destinada a Médicos sin Fronteras y a la concesión de una beca de estudios en la escuelaestadounidense de música Berklee College of Music, para una de las personas que se encuentren en esta situación. "Los campos de refugiados pueden estar albergando al próximo Einstein o al próximo Mozart", reflexiona el profesor de la escuela americana y fundador de la productora Casa Limón, Javier Limón, que ha compuesto la melodía y la letra de las canciones que recogen estos discos. Estas piezas han sido interpretadas por estudiantes de más de 20 nacionalidades de Berklee, entre los que se encuentra Gilbert Mansour, percusionista que nació durante la guerra del Líbano. Este artista contó a EL PAÍS que su infancia la pasó corriendo de una ciudad a otra con toda su familia: “Cuando todo acabó, mis hermanos y yo empezamos a tocar música y se convirtió en un modo de escaparnos, era como un refugio”.

En el disco, también participan celebridades como el cantante Alejandro Sanz, con la canción Vienen, para la que se ha grabado un vídeo en el que intervienen reconocidas figuras del panorama cultural español como Andreu Buenafuente, Mamen Mendizábal, Tristán Ulloa, Bimba Bosé o Dani Rovira. El proyecto se concibe como un homenaje a la diversidad de culturas del Mediterráneo, representada por diferentes sonidos desde los árabes, hasta las flautas celtas, pasando por el flamenco y la percusión del norte. Además de la música, estos libro-discos llevarán textos de 38 caras conocidas de la literatura, periodismo, música y cine que aportan su visión sobre este drama. Algunas de ellas son John Carlin, Rosa Regàs, Mario Vargas Llosa, Juan Cruz, Emilio Aragón, Isabel Coixet, Almudena Grandes y Joan Manuel Serrat. También se ha contado con la colaboración de varios fotógrafos, que contribuyen con sus imágenes desde el terreno.

Cada disco lleva el nombre de un mar –Egeo, de Libia, Jónico y Adriático- y cada canción, el nombre de un pueblo de la frontera sur europea. Para sumarse a este proyecto solidario, solo hay que comprar este domingo 22 de mayo el primer libro-disco por 2,95 euros con el periódico y los tres siguientes, en los domingos sucesivos.

martes, 26 de julio de 2016

TRES HOMBRES QUE LOGRARON FRENAR Y REVERDECER EL DESIERTO


La desertificación es un elemento que influye cada vez más en la degradación ambiental del planeta. Desempeña un papel importante en la contaminación del agua, el aire y el suelo, la deforestación, las pérdidas de suelo y el cambio climático. A continuación te contamos tres inspiradoras historias; tres hombres que lucharon contra la desertificación de los suelos y lograron frenar al desierto.

Jadav Payeng – India
Desde 1979 Jadav Payeng ha plantado miles de árboles en tierra estéril y erosionada para salvar su isla. Actualmente su bosque es casi dos veces más grande que el Central Park en NYC.
En uno de los mayores ríos de la India, el Brahmaputra, millones de personas viven en sus riberas. Todos los años, durante el monzón, el río inunda todo. Destruyendo granjas, cosechas, hogares, y arrastrando cientos de kilómetros cuadrados de tierra. Uno de los lugares más afectados es la Isla Majuli. Majuli es una de las islas fluviales más largas en el mundo y la isla más grande de agua dulce en el sur de Asia. En la isla viven más de 150 mil personas. Desde 1917 la isla ha perdido más de la mitad de su superficie debido a la erosión.



Jadav Payeng empezó a plantar en la década del 70 y actualmente su bosque tiene 550 hectáreas. Mediante la reforestación pudo solucionar el problema de las inundaciones y la erosión del suelo. El “hombre bosque de la India” ha creado una verdadera reserva natural que alberga: tigres, rinocerontes, elefantes y varias especies de pájaros. Jadav Payeng tiene además excelentes ideas para preservar la isla y ayudar a su gente. Él comenta en el documental: <Forest Man> que desarrollar la industria del coco sería muy beneficioso. Los cocoteros se mantienen siempre rectos ayudando a prevenir la erosión. Además de proteger el suelo, se estimularía la protección del entorno natural y la economía local.

Hoy, la mayor amenaza del bosque es el hombre; “el hombre por cuestiones económicas destruye todo hasta que ya no hay nada”, dice Jadav. De todas maneras, afirma: “seguiré plantando hasta mi último aliento”. Confianza y compromiso en el hombre que creó un gigantesco bosque en tierra estéril.
Documental subtitulado
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Yacouba Sawadogo, con sus propias manos también lucha contra la desertificación desafiando al desierto del Sahel.
Más de 3 millones de hectáreas de tierras burkinesas estériles han sido rehabilitadas, y Yacouba Sawadogo es una de las personas que han contribuido a ello. Desde que en los años 1970, las poblaciones de Burkina Faso huyen del avance del desierto. Pero este nativo del pueblo de Gourga logró repoblar la región.
Su lucha contra desierto comenzó en 1974 mientras sus vecinos abandonaban las aldeas rodeadas de tierras erosionadas. Cuarenta años después ha conseguido recuperar tres millones de hectáreas de terreno desértico y convertirlas en tierras de cultivo. Yacouba Sawadogo empleó una técnica de de agricultura tradicional denominada «Zaï». El método consiste en cavar hoyos de unos veinte centímetros en los que se deposita estiércol y compost al lado de las semillas. Yacouba Sawadogo afirma que el «Zaï» puede ser la solución definitiva para luchar contra el desierto.


Masanobu Fukuoka – Japón
Por último vamos a hablar del método de cultivo natural del bioquímico japonés y padre de la permacultura: Masanobu Fukuoka.


El método de cultivo natural del japonés es muy fácil, ecológico, práctico y económico. Consiste básicamente en mezclar semillas con arcilla. Al hacerlas bolitas y dejarlas secar, la arcilla protege a las semillas. Una vez secas, se arrojan sobre la tierra. Con las lluvias, la arcilla se deshace y las semillas germinan. El sistema de agricultura natural, citando sus propias palabras: “es el cultivo natural basado en una naturaleza libre de la mediación y de la intervención humana”.

Se hace hincapié en el no-hacer o intervenir lo mínimo posible, dejando que la naturaleza potencie los resultados en condiciones óptimas de vitalidad. El sistema supone así una visión más amplia de la relación entre procesos agrícolas y fenómenos naturales.
Es una excelente técnica para reverdecer desiertos.



La tierra fértil se está degradando de manera cada vez más acelerada. Según las estimaciones, 24 billones de toneladas de suelo fértil desaparecen cada año y durante los últimos 20 años se ha perdido una superficie equivalente a la superficie agrícola de los Estados Unidos. Aproximadamente, un tercio de las tierras del planeta se encuentra amenazado por la desertificación. Dicho de otro modo, la desertificación afecta hoy a un cuarto de la superficie total del globo.

Estas tres historias nos enseñan que sí podemos revertir esta amenazante situación, y que sí podemos hacer de este mundo un lugar mejor. Por eso necesitamos más humanos como Payeng, Sawadogo o Fukuoka, porque si una sola persona puede generar este enorme impacto positivo en su entorno, imaginemos lo que todos juntos podemos hacer para cuidar y trasformar nuestro planeta en un lugar más sustentable y justo, ¡manos a la obra!
En el siguiente documental puedes conocer su historia:

fuente: muhimu.es

martes, 19 de julio de 2016

Escuchemos a Joan Melé

Esta persona tiene muchas cosas interesantes que aportar para abrirse paso en esta época complicada, escuchemoslé seguro que aprendemos mucho:
http://www.ivoox.com/sentido-vida-joan-antoni-audios-mp3_rf_12218558_1.html  

 gentileza de Encarnación Sánchez Cañizares

martes, 5 de julio de 2016

Un joven latinoamericano creó un proyecto para reutilizar las baterías de notebooks y celulares

La tecnología es una realidad que atraviesa por completo el día a día de la mayor parte de las personas del mundo entero. Ordenadores portátiles, cámaras fotográficas, celulares y tabletas nos rodean constantemente a tal punto que incluso llegamos de depender de muchas de ellas para trabajar y comunicarnos.  

Pero detrás de esta realidad que ya nos resulta cotidiana, se encuentra un acelerado mercado de producción que motiva un aun más veloz mercado de consumo.  Su secreto es la obsolescencia programada,  que a su vez empuja a los usuarios a un adquirir un modelo más nuevo del aparato que utilizan, cada vez más a menudo.  

El revés de este mercado es una gran cantidad de basura electrónica que se produce con cada modificación. Los equipos quedan obsoletos y son desechados, acumulándose en grandes vertederos a cielo abierto, o bien son enterrados debajo de nuestros pies. Aun así, y aunque se encuentren fuera de nuestra vista, están en algún sitio, sin que la naturaleza pueda degradarlos y afectando la composición de la tierra, el agua y el aire con sus componentes tóxicos.  

Sin embargo, algunas personas jóvenes y emprendedoras están siendo capaces de ver, en esta problemática, una posibilidad de hacer las cosas de una manera diferente. Éste fue el caso de Sebastián Miceli, un joven argentino de 30 años que decidió comenzar un proyecto para recuperar las baterías de litio.
Aunque Sebastián se dedicaba profesionalmente a la música, su personalidad curiosa lo llevó a adentrarse en el mundo de las energías renovables y el trabajo de Elon Musk , quien se encuentra al frente de Tesla Motors, la reconocida compañía californiana de autos eléctricos, logró inspirarlo.  
El proyecto incluye una primera etapa de recolección, donde se convoca a vecinos y miembros de las comunidades aledañas a entregar sus baterías de litio en desuso. Luego, en una segunda etapa de clasificación, las baterías son distinguidas según su carga y vida útil, ya que muchas veces dejan de funcionar en el producto para el que fueron diseñadas, pero pueden seguir siendo reutilizadas en objetos de menor demanda energética o unirlas entre si para producir nuevas baterías de mayor potencia.

Por último, una tercera parte del proyecto implica la reutilización como alternativa a la compra de estas baterías, y su empleo en luminaria pública, power walls (almacenamiento para el hogar), refrigeradores en negocios, e incluso también bicicletas, motos o autos eléctricos que apunten a modos de alimentación energética renovable.  

Dichas energías no son viables sin algún tipo de almacenamiento. Por eso las baterías son una pieza fundamental. Por ejemplo, en la energía solar, durante el mediodía se produce la mayor cantidad de electricidad pero casi no hay consumo. Pero si esa energía es almacenada puede ser utilizada por la tarde y noche.  

“Si una batería puede hacer funcionar a un reloj, todavía puede seguir circulando. Ésa es nuestra filosofía y donde el círculo se renueva constantemente hasta llegar a su verdadera vida útil. La diversidad de productos en los cuales podemos reutilizarlas es tanto como nuestra imaginación nos lo permita”, señala Sebastián.  

Del proyecto, que aun se encuentra en su fase inicial participan también: Juan Marcelo Díaz Cortéz, Nicolás Bacca Castex, Gonzalo Romero, Juan Nicolás Palomo, Nicolás Díaz Gattiker, Gabriel Andrés Vannelli, Miguel Ángel Bravo.  

Puedes conocer más y aportar a este proyecto poniéndote en contacto.
Fuente:
http://www.labioguia.com/notas/un-joven-latinoamericano-creo-un-proyecto-para-reutilizar-las-baterias-de-notebooks-y-celulares