sábado, 1 de febrero de 2020

Nicholas Winton: el héroe secreto que salvó a cientos de niños judíos durante la IIGM

"Quien salva una vida, salva el mundo". Esta es la leyenda que figura en el anillo que siempre lleva consigo Nicholas Winton. Se lo regalaron los 669 niños judíos a los que salvó de una muerte segura en un campo de concentración de la Alemania nazi del 39. Este año, change.org está recabando firmas en apoyo a su candidatura para el Premio Nobel de la Paz que otorgan los noruegos.
londinense de nacimiento que ya se ha ganado el cielo y el título de Sir por su hazaña, es hijo de inmigrantes de origen judío. Se preparó para ser agente de bolsa, que era el trabajo que desempeñaba cuando estaba a punto de irse a esquiar a Suiza por vacaciones. Entonces, una llamada de teléfono le cambió la vida: era su amigo Martin Blake, que le pedía ayuda para su comité de refugiados de Chescoslovaquia, invadida ya por los nazis. Acudió raudo en su ayuda y una vez allí se dip cuenta de que no había ningún plan pensado que se ocupara del traslado de los niños. Contactó con el Movimiento de Niños Refugiados de Londres para solicitar su apoyo. Esta organización se encargaba de conseguir el alojamiento y el dinero que exigía el gobierno británico como garantía para dar cobijo a los refugiados perseguidos por los nazis. El único requisito que se exigía era tener un lugar en donde alojarse y un depósito de 50 libras de entonces (unos 1.300 euros de hoy) por niño como garantía (para el pasaje de vuelta ante un eventual regreso del niño a su país de origen).
A Nicholas le pasó como a Schindler, entró en un bucle frenético contra el tiempo: centenares de padres, enterados de su plan de salvación de niños, contactaron con él para rogarle que salvase a sus hijos. En 9 meses consiguió evacuar a 669 niños en 8 trenes cuyo destino era la salvación: Londres. Una curiosidad, entre ellos viajaba el que luego sería afamado director de cine de La mujer del teniente francésKarel Reisz.
Héroe en secreto
En un efecto mariposa impresionante, estos 669 niños salvados dieron lugar a más de 5.000 niños nuevos. Pero como toda buena historia de salvación, también tiene su punto negro. A Nicholas le falló un tren, el último. Londres declaró la guerra a Alemania justo antes de que el último tren con 250 niños a bordo pudiera efectuar su salida. Nadie les volvió a ver. Y allí, en la estación de tren de la calle Liverpool de Londres, quedaron sus familias esperando un convoy que jamás llegaría a su destino por un solo fatídico día. ”Si el tren hubiera partido un día antes podría haber cumplido su trayecto”, se lamentaba Winton.
Pasaron 50 años sin que Nicholas Winton contase a nadie lo que había hecho por todos estos niños, pero su mujer, Greta, descubrió un maletín que contenía toda la documentación con los nombres de los niños y las cartas de agradecimiento de sus padres. Ahí saltó todo: La reina Isabel II reconoció su gesta otorgándole el título de Sir. “Mantuve lo que hice en secreto, incluso para mi familia, y no voy a hablar con nadie sobre ello hasta que se haga el anuncio oficial”, fueron las palabras por aquel entonces de Nicholas.
Vera Gissing, una de las niñas salvadas, que escribió su biografía y elaboró el guión de la película Power of Humanity  contaba que “rescató  a la mayor parte de los niños judíos de mi generación en Checoslovaquia. Muy pocos de nosotros nos reencontramos con nuestros padres: perecieron en los campos de concentración. Si no hubiésemos sido separados, habríamos muerto junto a ellos”.
Documentales y homenajes
La BBC le dedicó varios programas pero entre ellos, el famoso That’s Life. Le invitaron a un programa advirtiéndole que contarían su historia y que una de las niñas que él rescató, y que ya era una adulta, estaría a su lado para dar fe del testimonio. Nicholas asistió, pero lo que pasó en realidad fue que ese plató, abarrotado de personas, sólo estaba lleno con los niños a los que él rescató. A la pregunta del presentador sobre si había alguien más en la sala que tuviera algo que agradecerle a Sir Nicholas Winton, todo el plató se puso en pie y el bueno de Sir Nicholas, que hoy tiene 105 años, hizo lo que pudo por mantener el tipo, pero las lágrimas, a veces, no reconocen las órdenes del pudor.
Sir Nicholas Winton también ostenta el título de Liberador de la Ciudad de Praga y la Orden de T. G. Marsaryk, entregado por Vaclav Havel el 28 de octubre de 1998. No solo eso: también la Cruz de la 1ª Clase en 2007, máxima condecoración militar checa; y el apoyo de 32.000 firmas ese mismo año para solicitar el Premio Nobel de la Paz. Su historia ha inspirado dos películas: All my loved ones, del checo Matej Mináč, y Nicholas Winton: The Power of Good, documental reconocido con un premio Emmy en 2002.



gentileza: Angela Castellanos